PLEGARIA

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Dime ¡Ho Dios! hasta que inasible altura
debo ascender para obtener tu gracia.
¡Es tan breve y tan grande la distancia
del pobre devenir de mi estatura!

Que al liberar mi alma en tal oscura
fuente de desamor y de falacia,
solo quiero tu paz ¡Dame constancia!
Para alcanzarte ¡Ho Dios! ¡Dame bravura!

Que al elevar cansada mi mirada,
hacia tu cielo azul y luminoso,
halle el sitio ideal a mi reposo.

Que al hundirme en las sombras, liberada,
sea la vida un sueño silencioso,
sea la muerte un vuelo esplendoroso.

ESTA NOCHE QUE HABITAS ….

wp-estanochequehabitas Esta noche que habitas, todavía

mi silencio se llena de palabras.

El desfile infinito de las horas,

va emergiendo una voz en mi garganta

Esta noche te llaman mis recuerdos

Mi corazón te busca y te reclama.

Quisiera decirte tantas cosas…

Esta noche que habitas en mi alma.

Tantas cosas que ríen y que lloran…

tantas cosas que gimen y que cantan…

¡Oh! sombras creciendo en la memoria

¡ciclones de tormentas  con borrascas!

Misteriosa, la alegría de los duendes,

fué anclandote al puerto de mis lágrimas

Pero  oscuros  torbellinos de la suerte

soltaron de mis muelles tus amarras.

¡Ah! no alcanza la dicción para nombrarte.

aunque habites en mis sueños, todavía.

Es inútil que te busque. que desangre,

en murmullos, mi voz, por las esquinas.

Inútil mis sollozos en la noche…

inútil mi dolor y mis heridas…

No puedo regresarte, ya no puedo…

Se ha quebrado, tu sangre, en mil astillas.

El calor de mi cuerpo se hacía briza

y calmaba mi fiebre en tu tibieza.

Se mezclaban mi pena y tu sonrisa,

en un himno de amor y de belleza.

Pero el trágico derrumbe del instante

te alejó del cauce de mis venas,

y derramó otra sangre por tu sangre

y me puso en el verso esta tristeza.

¡Quisiera de decirte tantas cosas…!

esta noche que habitas mi nostalgia.

Esta noche de sombras rumorosas,

tu recuerdo me inunda con su magia.

SUEÑOS

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Pienso que los sueños se nos van de pronto,
cuando alguien consulta el almanaque
y el sonido del alba emprende el vuelo,
para traicionarnos una noche,
particularmente, en desaliento.

Cuando corremos el cerrojo del mundo
y allí están los tontos hemisferios estelares,
en miríada constelación flagrante
-íncubos réprobos en cósmicos espacios-
reprimiendo los rayos de la luna
-vocación de búho o de murciélago-
lacayos inexcusables de todos los misterios.