YA NO ANHELARE….

Ya no anhelaré las rojas avenidas,
ni el pulso de la calle,
ni el nombre, vacío de miradas y cansancios,
de rostros y lugares,
en cuyo eje,
un julio ya olvidado
nos sostuvo.

Ya no querré empuñar los confines cenicientos,
ni el tono acongojado de la última acera,
donde
el gris de cualquier parte,
nos iba diluyendo las ausencias.

COLINAS SIN TIEMPO

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Y aquí estamos,
cabalgando,
sobre colinas sin tiempo
ni sombras, que le convoquen,
la edad de los sufrimientos.
Afuera, rugen las olas,
-¡Cantos marinos dispersos!-
donde las horas se quedan,
sin existencia,
petrificadas en vuelo.¡Quiero recorrer tu esencia !
¡Ahora!… entre la arena y la noche,
entre las rocas y el viento,
entre los mitos y el sueño.
¡Quiero sentirte…. Salvaje!!
¡Buscar tu sonido nuevo!
Y sumergirme en tu cuerpo,
como sirena sin puerto.por SUSANA FRIGERIO

Foto: COLINAS SIN TIEMPO</p> <p>Y aquí estamos,<br /> cabalgando,<br /> sobre colinas sin tiempo<br /> ni sombras, que le convoquen,<br /> la edad de los sufrimientos.<br /> Afuera, rugen las olas,<br /> -¡Cantos marinos dispersos!-<br /> donde las horas se quedan,<br /> sin existencia,<br /> petrificadas en vuelo.</p> <p>¡Quiero recorrer tu esencia !<br /> ¡Ahora!... entre la arena y la noche,<br /> entre las rocas y el viento,<br /> entre los mitos y el sueño.<br /> ¡Quiero sentirte.... Salvaje!!<br /> ¡Buscar tu sonido nuevo!<br /> Y sumergirme en tu cuerpo,<br /> como sirena sin puerto.</p> <p>    por SUSANA FRIGERIO

SUPERVIVENCIA

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Todo, en silencio, dentro de mi se mueve.
Mil recuerdos, un dolor, una esperanza,
tres rencores, una lágrima de nieve.
Y, en el constante penar, llega y se afianza,

esta certeza, que siempre me promueve
al delirio de que todo ya no alcanza,
y que algo, es nada más que cuatro o nueve.
Es imposible ceder. Duerme o se cansa.

Camina, se angustia, muere o permanece.
Sentido, calmo, desmemoriado, abyecto.
Como fruto irreal, fin o proyecto,

detiene, un día, su alma, el gran sujeto,
ante la flor blanca que, leal, florece;
ante el débil manto negro que perece.

LA VERTIENTE

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Se quedan en los pliegues de mi cara
el alba y el agosto detenidos,
por todo el Universo, contenidos,
consciente, solo huésped de la calma.

Pero ingresan, rotundos, a mi alma,
los proyectos otrora desteñidos,
y los reflejos del aura, tan temidos,
se bifurcan en voces que me llaman.

Es la vertiente. El pálido fantasma.
Incorpórea figura de la mente
que ilesa, vegetal y raudamente,

aún con el sonido del ausente,
va a recorrer los valles y los puentes,
cantando, con el fuego y con la llama.

DIMENSIÓN DEL AMOR

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Para sentirte así, como te siento

y para amarte así, como te amo.

¡Ha sido tan pequeño mi reclamo!

¡Ha sido tan enorme mi tormento!

 

Ha sido tan veloz el crecimiento

de este grito de amor, con que te llamo,

que en gemidos y risas me derramo,

en una inundación de sentimientos.

 

Cada parte de mi, yo te concedo:

las yemas de los dedos, estos huesos

y mis labios, que estallan en tus besos.

 

Voy a tu piel y a tu carne con denuedo,

y es, cada amanecer, un río espeso

donde palpita todo mi Universo.

TANTO ESPERAR…

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Tanto esperar tu sombra anochecida,

junto a las rosas del primer instante,

cuando torpe, quizás , o enternecida,

no dudé mi cuerpo en entregarte.

 

Tanto esperar, amor, tu sombra erguida,

vengo a morir y muero de esperarte.

Que viene a ser la espera mi agonía

y la muerte, este modo de adorarte.

 

Tengo surcos de penas en mi cara.

¡Extranjero de mí ! ¡Luz extraña!

Espejo en cuya luna me mirara.

 

Una selva de sombras, una montaña,

de sangre, piel y huesos, nos separa

y diluye mi espera en la mañana.