CARTA ABIERTA A MI QUERIDO ESPOSO ARIEL

pintura carta a ariel

A veces, nos quedamos mirando, boquiabiertos, el infinito espacio donde elegimos afincarnos, yo, con mis versos; tu, con tus flores realzadas en conducta y pensamiento. Somos felices. En este lugar del mundo donde decidimos instalar nuestro letargo, a veces convertido en algarabía.

Nada mas sonoro que el murmullo de tu voz, aprecio, en este reino de libertad y diálogo y hasta ciencia. Nada más profundo que el latir de la sangre por tus venas, en ese clamoroso tic, tac, que me conversa.

Nada más que mis liosas supremacias de insondables preeminencias, disparatadas costumbres, que desvelan tu lógica profunda.
El reflejo de tu rostro y el suave pulso de tu piel, se acumulan y se alían para integrar el significado contundente de mi vida. ¡No! No digas nada.

El destello de tus pasos se ha tornado en la sombra de mis pasos. Por el camino, ando y recorro las sendas del venir y el devenir, sin trágicos sucesos que con ella, no logre disipar.

Podría prescindir de tí. No cabe duda. Pero solo siendo extrema mi certeza, de que tu bienestar, tu inspiración y tu luz, encarnan su probada existencia.

No hay nada repetido en estas palabras que hoy rescata mi cerebro, mis neuronas que, algunas veces, aturdo, de exprofeso, para disfrutar, enteramente, de este sublime cielo dotado de divinidad esplendorosa.

La graciosa libertad e independencia a la que sometemos nuestro accionar, es evidente y vívida canción de un amor respetuoso y convergente.

Por eso, “cerdífero dífero” , estas palabras conforman una magnitud superior a una “carta de amor”. Su existencia descansa en el sexto, de los siete escalones, que deberemos subir, para alcanzar la gloria.

Con todo mi amor , expongo este texto, con la certeza innata de tu armónica percepción y tu encumbrado talento.

Te amo !!

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