RECORDAR

los recuerdos-.

Y si me lo callo. Si lo guardo en el lugar de lo que debo olvidar …
¿Acaso no es mejor recordar lo que olvidé hace tiempo?
No sería menos agresivo para mi pobre mente desguarnecida, dejarlo pasar hacia la inmensidad del espacio !!
¿Porqu’e mi psiquis se aferra a los recuerdos felices y desintegra, al paso, los recuerdos infelices?
Será una terapia pre-concebida, por mi mente inteligente??
Igual sé, que hay elemetos en mi conciencia que no olvido, que no olvidaré jamás

Y estuviste en mi pénsamiento y en mi corazón, abrazada a un signo de interrogación, cierto tiempo. No sé cuanto ni porqué.
Las mentiras resbalaron por mi cerebro y se perdieron en la inmensidad de su propia oscuridad !!
Entre vos y yo había un punto de distancia. La palabra amistad, se decapitó y sangró hasta no ser. No ser posible. No tuvo identidad. Nunca la tuvo.
.Tal vez la mamifestación de mi tendencia neurótica priorice la preeminencia de la lógfica por ensima de cualquier otro fundamento, premisa o pretexto.

Porque recordar es eso
Soplar para adentro, despertar y atraer los recuerdos. Dejarlos surgir y permanecer. Ponerle raíces a la voz y trazarle los caminos a las palabras. Abrir la maleta y discurrir sobre los bártulos que llevamos con nosotros, como motor de nuestras propias ficciones.
Siguiendo la huella de las vivencias que hacen verdad el cuento que contamos.
Tantos vestigios revelan nuestro rastro. Tantas cicatrices certifican las vivencias de nuestra propia historia

Recordar, recordar, hacer de nuestro ayer el único enlace con el hoy.
Es fundamental que tengamos memoria, mucha memoria