YO TE CONTEMPLO…

 

 

 

 

 

Yo te contemplo, amigo mio.
Desde mis labios húmedos de ternura
Y desde mi vejez anticipada. Yo te contemplo,
el corazón dormido en las estrellas,
y la memoria sin luz de tu nostalgia.
Y tu adultez, amigo mío,
que renuncia al asombro de la adolescencia,
Por tus cienes de hombre que no amparan
la sonrisa de tu, a veces, niño,
en los lugares donde tu juventud
se quedó anclada.

Pero tu realidad de siempre es el ascenso
de tu virilidad acostumbrada,
y del frío error que cometiste
cuando empezaste a caminar y yo no estaba.

Yo te contemplo, amigo mío, y me entristeztesco
de todas las palabras
con que he llegado a tu lugar del alma
donde estuvo tu sombra entre mis lágrimas.

Yo te contemplo, amigo mío,
y te rescato,
ante tu propia soledad empecinada.
En el silencio ionfantil con que disfrazas
tu infelicidad, frustrada por la calma.
Cuando pudiste subir como un cometa
sin verter las raíces que te atan,
ni desterrar la algarabía de tus alas.

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