TU MUERTE DE AIRE Y TIERRA

Yo estuve en tus silencios
recolectando la acústica del viento
y de las lágrimas.
Estuve en tu reclamo;
en cada una de tus palabras;
como un estallido por tu pelo vigoroso,
por tu piel sedentaria;
por tu blanco torso,
por tus manos de sol y de agua.
Y tambien estuve en los sitios
donde la sangre de la tierra te extrañaba,
y eras árbol caído
para trepar sin ramas.

Yo estuve en tus inviernos,
casi al fin de tu reino;
donde se encuadran los canteros,
donde las hortalizas se ciegan y se hunden
para ya no ser sol, sino raíces.
Estuve,
en el perfil vegetal de cada grito
como una represalia de jardines sin flores,
de noctámbulos sonidos pasajeros
renaciendo al lenguaje de los hombres,
como un duende,
entre el fragil cristal y el férreo acero.

Y también estuve en tu trasnoche,
un domingo sin prisa,
recordando algún poema
olvidado en mitad de una Avenida
como un Avemaría entrecortado.
Estuve en la piedad con que castigas
con tu serena mirada de caído,
de soldado sin guerra,
de vencido.

Y estuve en la cumbre de tus triunfos
ornandome con ritos de poeta
para cantar tu hazaña,
para nombrarte pájaro o cometa.

Mi estallido otoñal sin tu presencia
se parte sin sentido.
Porque ya no existe ni siquiera la espera.
Porque debo vivir para que vivas
aunque estuve en tu muerte de aire y tierra.

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CORAZON LITIGANTE

corazonlitigante

¿ No han de rendirse a los escollos

mi corazón y mi alma envanecidos?

Son los perfiles del dolor primero .

Son las manos extendidas hacia el cielo,

que emergen, como alas,

desde un rincón del pecho

para ofrendar

el ultimo trino de mi canto

y, después de redimir tristeza y llanto,

volver a renacer  ¡Vana nostalgia!

Mas ¿es, acaso, tan grande mi prestancia?

¿O es, tal vez, tan valiente mi osadía ?

¿ o tan endeble el sentir del alma mía?

¿ Que presunción acata ? Oh ¡ Dios Divino

Mi corazón, que puro y cristalino,

se abre al filo de diez mil navajas

y, en medio de tal amplia sangría,

preséntame su herida al descubierto,

mas, no por ello se aparece muerto,

sino que sobrevive, litigante,

y, sobre tanto penar, enloquecido

sigue latiendo, aun con mas premura,

como si fuese poca la locura

en la que, día a día,

el dolor me va sumiendo.

quiero escribir

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Estoy tratando de escribir…
De volcar en palabras y frases mi sentimiento… encima llueve. Como música rescatada de una porción de cielo, húmedo de esperanzas y sosiegos, las gotas de lluvia golpean en el techo, y su ritmo de corcheas y claves de sol, magnifican mi universo de poeta.
Mi memoria se habita de los frágiles trazos del pasado ,de infinitos bosquejos, de recuerdos, lugares, situaciones, reflejos…. de vívidos momentos. De rostros, de rasgos y de gestos… de reflexiones y de sentimientos.
Sin embargo, deambulo con paso poco firme por esos híbridos caminos, por donde ella (la memoria) restablece el confín de mi senda y me reintegra, sólidamente, al mundo de mi realidad y mis agravios. A la región por donde debo transitar, inevitablemente, de acuerdo a lo que soy, a lo que he sido y a los avatares creíbles o increíbles de mi único destino.
Estoy tratando de escribir…
Estoy tratando de elaborar, con los pobres artilugios de mi mente desvalida, venida a menos, convertida en parámetro alegre de su propia caricatura, un cuento, una historia, una poesía… 

De pronto, una luz multicolor ilumina la habitación donde me hallo recluida en busca de mi yo, es una luz penetrante y fluida. Su luminosidad contiene miles de colores y de brillos, mas de los, humanamente, imaginables.En ese instante, miro a mi alrededor y veo a mi yo, ese que estaba buscando con denodadas fuerzas y esfuerzos, brillando al compás de aquel arco iris, elevado en noble desafío.
Entonces sé, descubro mi identidad, acaso perdida, acaso no visualizada, acaso desconocida y me regocijo de esta fiel revelación del alma… este es mi cuento… esta es mi historia.-

SUICIDIO

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Para disimular los ladrones de la noche
y forzar las cerraduras,
plegando las incesantes sombras
que retienen la voz que clama
debajo de los pies.
Para contener el hocico de la bestia,
en la intemperie del infierno,
bajo el ala inasible
de la primer primavera
que exibistes,
en los oscuros laberintos de tu suerte,
sin colores y sin ley.

Para ocultar el frio miedo
que aguarda,
en el umbral de los naufragios,
el desamparo de las decepciones.
Para enfrentar la máscara
indecifrable del destino,
acorralándote
contra tus precipicios.

Te inmolaste en el fondo de la noche cerrada,
que desplegó su cola de faisán,
como un abanico de colores
y lágrimas saladas.
Armaste una hoguera con todas tus edades,
sin conceder tregua a las estrellas
ni al desconcierto de la luna,
que queria estrechar tus alas
con su luz de plata.

Con ademán ligero resolviste,
sobre el paño blanco de tu desventura,
el dolor que golpea
mas allá de las lágrimas,
y marchita los rostros
con risas sepultadas

¿Que vacío infinito habitó tu alma?
en el instante mismo en que el cielo
y la tierra se abismaban,
y los testigos del sol
huían con premura cubiertos de llagas.
Se amontonaron los gestos, estrellando
los llantos y las lamentaciones,
en el páramo donde rechaste
el canto de los pájaros
y el aroma de las flores.

Ahora yaces en tu región de pena,
bajo el paciente polvo que te integra
al borde de una luna menguante
reflejada en la arena.
conformando monticulos estables
de barro y de brea.

Piadosamente perdonado.
Amorosamente guardado y custodiado
por el mandato del mismo Dios
que negaste, olvidando,
en tu absurda caida,
que eras chispa divina.

Yaces, queriendo ser luz
y siendo sombra,
enroscando la razón de la vida
en vanas telarañas de inconciencia.
y ceremonias de agonias.

ESTAS EN EMERGENCIA

karina mi nueraYo te conozco ,

conozco cada uno de los fantasmas,

que vagan, sigilosos, por tu casa.

Llegan, voluptuosos e impertérritos,

a embargarte de tristeza el alma.

Llegan, con su perfil anguloso:

como gestos taciturnos,

como susurros ahogados

como lamentos nocturnos,

y pasos apresuraos.

Entonces, tus signos vitales desconcentran

el pulso de la sangre

que corre por tus venas.

¡Es la soledad! tiempo de nunca irse ni quedarse,

de estar, redimidos en la espera,

como si pudiésemos vencer al dolor

y desterrarlo.

Y, a veces

el miedo es tan intenso y grave,

que todo tu ser se retrotrae

y se enrrosca, como espiral,

sobre su propia clave.

¡Vuelve a tí! Empantana

tus torpes discrepancias.

No te dejes invadir.

No te dejes quebrar como una rama,

ni te dejes romper como un cristal.

No te dejes apagar como una llama,

ni te dejes deshojar como un rosal.

Abre las puertas de tu razón.

Con las hilachas

de tu doliente corazón

construye tu trinchera

¡Estas en emergencia!

A LOS MARTIRES DEL PRIMER DIA DE MAYO

monumento-al-trabajom_0250Relucen pasos de adoquines muertos.
Todos estamos declinando.
Sin ser sol. Sin ser crepúsculo.
Sin ser serenamente jubilados.
¡Pedro, Martín, Rodriguez ! ¿Para que
se murieron un primero de mayo?
Las banderas colgaban en el jardín en ruinas.
Ráfagas de fusiles partían las aceras,
Los perros aullaban por todo el baldío.
Eran perros de caza. Con hiedras en las patas
y relojes de acero iguales que guadañas.
¡Marta, Inés, Enrique ! Las tumbas y las flores,
y ahora los gusanos en el vientre encendido.
Desde la tez partida brotó la roja sangre.
Los sueños se aquietaron en los cuerpos tendidos,
¡Luis, Ramón, Ariel Mansilla ! ¿Para que
se murieron, un primero de mayo, con la piel aturdida?;
gestando libertades con la voz embestida.
Ahora, bajo el puente donde el llanto agoniza,
los nombres se evaporan como gotas sin prisa.
¿Que nos queda del resto? Ni el metal, ni los ruidos….
Tan solo la poesía.

PEQUEÑA MUERTE INTRANCITADA

Imagen

Puedo estar sola,
esta noche. Puedo
desceñir
las oscuras telarañas
y traspasar
lo límites del tiempo.
Puedo, sin duda,
retraerme,
a los vestigios
tristes
de tu muerte.
Y pensar en Dios.
En no ser
egoistamente pesimista.
Y a la vez,
puedo ser,
inimaginablemente mezquina,
y olvidar
la incontenible nostalgia
que me invade,
y los sitios
vacíos
de la casa,
que ya nunca
colmarás con tu alegría.
¡Ah ! Tu alegría pura
y sin agravios-

Puedo,
sin duda,
seguir viviendo
como lo hacía antes.
Solo debería, entonces,
acostumbrarme
a tu ausencia inusitada;
Retornar
a la acepción primera
de mis cosas
poco fundamentales.

Mas ¿donde ocultar
mi delirio de tristeza?
¿Como negar mi dolor?
¿Como enfrentar
la agonía
de tu no existencia ?
Cada espacio físico te recuerda.
Como gnomos presurosos,
la imagen que te integra,
huye
de mi casi fantasmal
conciencia.

Nos quedamos solos,
la Avenida y yo.
Yo, con mi existencia
desnutrida
por la ausencia
de tu nectar… y ella,
lacerada
por la congoja
de sus aceras,
que, igual que yo,
te extrañan.!!!

por SUSANA

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